No One Will Hear You Scream - movie poster

Cosas que vi: No One Will Hear You Scream (película, 2025)

La premisa de No One Will Hear You Scream (Mariano Cattaneo, Argentina,  2025) es ambiciosa: un slasher / neogiallo ambientado durante el Mundial 1990 en el barrio de Bernal, al noroeste de la Ciudad de Buenos Aires. Durante los partidos de Argentina, un asesino con máscara y guantes negros va asesinando a la gente del barrio con cuchillos, martillos y cualquier otro objeto punzante que encuentre en escena. Hasta aquí llega lo bueno de una película que intenta mucho y logra poco.

Como mérito destacable, está la ambientación en junio y julio de 1990 en la Argentina, que recién se asomaba a la década menemista. Hay varios cameos de teléfonos públicos, autos de la época, cassettes analógicos, y algún VHS. En el mismo sentido, los personajes no parecen adecuadamente vestidos para la estación invernal del hemisferio sur en esos meses, y ahí ya hay una primera incongruencia de las muchas más que contaminan una película hecha, sin dudas, de buenas intenciones que no alcanzan.

El más evidente descalabro al que se somete voluntariamente la película es el hecho de estar hablada íntegramente en inglés (al menos la versión que pude encontrar, no sé si hay otra) por los propios actores locales. Esto genera un evidente inglés con acento argentino que, sumado a una decisión un tanto esquizofrénica respecto del uso de la lengua en otras oportunidades, convierte a la película en una parodia de sí misma. La disquería donde Micaela, la protagonista, trabaja se llama “Buenas Vibraciones” pero los carteles que la gente pone en sus negocios anunciando que estarán cerrados durante el partido de Argentina están escritos en inglés. Los diarios que leen los personajes están escritos a veces en español y otras en inglés. Está claro que la película fue pensada para ser vendida en el exterior, pero para ello debieron quizás prestar más atención a tener una narrativa acorde a los géneros en los que intentaron contar la historia. Con apenas unos 80 minutos de duración, la película ni siquiera tiene un final concreto: esto puede dejar abierta la puerta a una continuación realista al slasher donde no tendrán que preocuparse de justificar cómo el asesino apresado/muerto puede volver a perseguir a la final girl, pero en el caso de No One Will Hear You Scream, ni siquiera se devela quién es el asesino detrás de la máscara y los guantes. Para una narrativa que intenta hacer pie en el subgénero whodunnit de desenmascarar al asesino (mención a Scooby-Doo incluida), esto es imperdonable.

Muchos errores, pocos aciertos

Por lo demás, las incongruencias son varias. Algunas son simples anacronismos, como una pared grafiteada en la que se ve claramente un grafiti que dice UWU, jerga de internet que surgió recién en los primeros 2000; una mujer que hace una llamada con un viejo Movicom blanco tipo ladrillo que, si bien no imposible para la época (la telefonía celular llegó al país en 1989) era muy, pero muy poco común en 1990 al punto que tan solo millonarios o empresarios podían llegar a tener uno. El personaje que lo sostenía no parecía pertenecer a ninguno de esos grupos sociales.

Otras incongruencias tienen que ver con una narrativa pobre, con personajes poco interesantes, mal delineados, completamente descartables al punto de que cuando son asesinados no impactan en absoluto al espectador y otros que aparecen ad hoc sólo para morir en manos del maníaco de los partidos del Mundial. La policía está completamente ausente, lo que representa una oportunidad perdida para hacer algún comentario sobre la famosa “Bonaerense” y su práctica profesional. El hecho de que todos los vecinos de Bernal saben que hay un maníaco asesinando gente durante los partidos y, aun así, nadie parece tomar precauciones, también resulta poco creíble. La protagonista, en su enfrentamiento con el asesino, lo persigue hasta su auto y, cuando es interrogada más tarde (la única presencia de la policía, que ni siquiera aparece en pantalla sino sólo como una voz), no es capaz de decir, como mínimo, “Se escapó en un Chevy color celeste”. Ni hablar de dar el número de patente que también tuvo largo tiempo de ver. Y claro, en un barrio como Bernal, ¿no hubo ni siquiera UN testigo de toda la situación? ¿En ninguna de las situaciones?

En una película tan corta, al menos podría esperarse un ritmo trepidante, más aún teniendo en cuenta el género. Pero eso tampoco ocurre y la narración se desplaza perezosa, con una protagonista melomaníaca, sin mucha astucia, que aun así intenta descubrir por su cuenta al asesino. Demás está decir que su empresa no arriba a buen puerto.

En la pasión musical de la protagonista hay otra oportunidad desperdiciada: las referencias musicales de la época resultan oscuras y abstrusas. No hay mención a ni una banda que estuivera de moda en la Argentina de 1990. Ni que hablar de que no hay banda sonora que acompañe acordemente.

Teniendo la posibilidad de trabajar en las pasiones argentinas, siendo la música y el fútbol dos de las más importantes, la película amaga con profundizar en ambas, pero apenas las deja como el telón de fondo, una decoración pobre que apenas sirve como una referencia temporal y no mucho más.

En definitiva, No One Will Hear You Scream es una excelente oportunidad desperdiciada de crear un slasher / neo-giallo con una premisa medianamente interesante en un contexto que podría haber dado mucho más en cuanto a comentario social y observación del momento histórico de la Argentina. En cambio, termina siendo un producto trunco que se desinfla a cada minuto, con cada muerte injustificada de personajes que no le importan a nadie, con relaciones entre los personajes poco elaboradas, y sobre todo, con un inglés impuesto con fórceps, que regala momentos olvidables como cuando la protagonista llama a la policía para que vayan a la calle “Nine of Julio”. En ese nueve de julio patrio mal doblado al inglés se condensa quizás, toda la película.